Es una noticia triste, lamentable, penosa, dolorosa... Killer a
dejado de existir, solo en cuerpo, porque estara en nuestros corazones por siempre.
Es sábado... "Te tenemos que hospitalizar Killercito, se que te duele, pero hay que agotar las posibilidades... los resultados de los exámenes no son nada buenos, es realmente grave lo que tienes. No me mires así, para mi tampoco es fácil. Quiero hacer lo que esté en mí para que te recuperes, sé que pones de tu parte pero este virus maricón no te da tregua.
Son las 12 del medio día, te dejaremos aquí y te vengo a buscar a las 18:30, sé que es segunda vez que te hospitalizamos pero estoy atado de manos, se me rompe el corazón al dejarte aquí
solito, pero es mejor que estés aquí, te cuidaran mejor (tengo miedo de que te de un paro cardiaco, ellos sabrán que hacer). No tengas miedo, el día pasará volando."
A Killer lo mordió una garrapata infectada, la enfermedad es nueva y mortal. El periodo de incubación puede ser desde 8 meses hasta 2 días así que es imposible saber en que momento se infecto. El virus ataca órganos principales como el corazón, hígado, riñón, glóbulos rojos, etc. En resumen deja la escoba, el tratamiento para c
urarlo es por un mes y antibiótico. Tampoco se puede bombardear con remedio para cada cosa porque se le dañan las paredes del estomago y puede afectarle peor al corazón. Además, no hay remedio para el riñón y si deja de funcionar simplemente el perro muere, el transplante no existe para perros.
"Hola guatón, como estás? has estado llorando mucho, tienes marcadas las lagrimas en tu cara... Te vamos a sacar de aquí para que estés en tu casa mejor... Hablare con la doctora un momento y nos vamos"
Killer definitivamente estaba mal, si bien se notó una mejoría de ánimo y funcionamiento del riñón... lo veo muy triste, es natural porque la enfermedad es dolorosa. Me duele mucho verlo así, pero se le nota que esta mejor cuando estábamos a su lado... estaba mas tranquilo.
No se podía levantar, por ende debía orinar acostado y se mojaba entero, orino mucho así que lo bañamos en una camilla (improvisada) en el patio. Agüita tibia, espuma y secador para que no quedara húmedo. Lo llevamos a acostar en la pieza de mis padres, ahí se echaba cuando hacia frió, le dimos un poco de comida y agua a la fuerza.
0:35 hrs, por extraña razón me levanto de la cama y bajo al primer piso, veo luces encendidas, a esta hora?, no escucho conversación… entro a la pieza, mi padre en pie, mi madre acostada mirando a Killer. Ya no se movía, “el perro se murió” dice mi padre, “no, aún late su corazoncito” dice mi madre poniendo
una mano en su pecho. Nadie se movió, me acerco… “Killer, estas bien?, Killer!!” ni un movimiento, lo muevo, y nada. Le pongo mi mano en su pecho para sentir lo que decía mi madre.. “mamá, el Killer murió, lo que sentía es su propio pulso”. Tomándolo del cuello acomodo su cabeza y su brazo de apoyo para ponerlo de lado. “Pobrecito, ya todo el dolor terminó, ahora está mejor”.
Por suerte mi hermana no estaba, le habría impactado mucho y embarazada no es bueno una impresión así. Eran casi la 1 de la mañana del domingo y nosotros limpiando, con pena y dolor llevándolo al patio, mi padre lo enterraría al amanecer.
Me costo mucho quedarme dormido, no logre conciliar el sueño, en parte me ayudo porque me quede cuidando a mi sobrino y así lo escuchaba cuando se quejaba.
En la mañana mis padres se fueron a la costa, a la casa de una tía con mi
sobrino y yo me quede en casa. Prefería estar tranquilo y solo, salieron las lágrimas que estaban contenidas hace días. Era extraño, 12 años con él y ahora no estaba, cada cosa hacía q lo recordara. Era tan lindo…
Nos acompañó a muchos lados, era muy inteligente, más que cualquier otro perro que hayamos tenido, su mezcla de Pastor Alemán con Doberman lo hacía especial. No era peleador, pero no aguantaba que otro perro se le acercara demasiado, sin gruñir ni ladrar, si otro perro se le acercaba de mala forma bastaba para que lo apaleara, jamás perdió una pelea. Aún recuerdo cuando me guió de vuelta a casa cuando subimos un cerro, de vuelta se veían muchos caminos, miro a Killer (el muy feliz con nosotros, nunca con correa al lado de nosotros)… “Killer, vamos a la casa, ándate adelante”… un golpe en el lomo bastó para que comenzara a caminar, no hicimos mas que seguirlo, el camino no parecía conocido, pero a algún lado nos llevaría. Sorpresa nos llevamos cuando aparecimos en un claro que sí recordábamos, risas y cariños a Killer por ser tan inteligente. Esa noche comió como nunca.
Parecerá que lo dejo como un súper perro, pero en realidad lo era. Ahora tengo que ir a buscar las cartas a la puerta. Antes él las traía a la casa y si no había nadie las metía a su casa, cuando llegábamos las entregaba, pero de a una!! Jajaja porque cada una tenía un premio, nada de tonto.
En las fotos, el perro negro chiquitito es Killer, gordito, con patas grandes, molestoso. El café es Fufly, el negro delgado es Kaiser (que por uno u otro motivo ya no están con nosotros hace mucho). En las demás se ve como nos acompaño en varios paseos.
EN MEMORIA DE KILLER, UN PERRO DE EXCELENCIA.
SIEMPRE TE RECORDAREMOS GUATON!!!